Una ciudad donde solo tus recuerdos permanecen (I)

 -Un hermoso día soleado, la brisa marina refrescando la ciudad y una cerveza bien fría. Sí señor, esto es vida- Dijo un señor sentado en una silla a las afueras de su cochera.

-¡Tío! ¡Deja de estar descansando y ven a ayudarme!- La voz de un chico se escuchó dentro de la cochera.

El señor pareció no darle importancia al grito del chico y siguió tomando cerveza.

Un minuto después el chico salió de la cochera.

-¡Tío Brent!- Gritó el chico.

Esta vez el señor volteó a ver al chico.

-¿Qué pasa muchacho? ¿Necesitas ayuda con eso?- Preguntó el señor.

-¡Si no la necesitara aún estaría ahí adentro!- Respondió el chico.

-Ya veo. ¿Sigues atorado en el motor del auto?- Preguntó el señor mientras ponía su cerveza en una mesa de plástico a un lado de su silla.

-Sí…- Admitió el chico.

-¿Estás seguro de que quieres mi ayuda? Con esta ya sería la segunda vez que me lo pides y, según lo que establecimos solo podrías pedirme ayuda una vez más- Dijo el señor.

Antes de que el chico pudiera responder, el grito de una chica se escuchó a lo lejos.

-¡Freddy!- La chica gritó.

Una chica de cabello café lacio y largo, de ojos del mismo color, con un vestido blanco y usando un sombrero de paja apareció en la reja frontal de la casa del chico.

-¡Frederick!- Gritó la chica nuevamente con más fuerza.

El señor salió a atender a la chica en la reja.

-Buenos días señor Brent- Dijo la chica.

-¡Oh! ¡Buenos días Anne! ¿Viniste a ver a Frederick?- Preguntó el señor.

-S…sí- Dijo la chica un poco avergonzada.

-¡Ahahaha! ¡Que hermosa es la juventud!- Dijo el señor riéndose.

-¡Oye Frederick, tienes visitas!- Gritó.

El chico llegó corriendo y fue sorprendido por la presencia de la chica.

-¿Eh? ¡¿Anne?! ¡¿Qué haces aquí?!- Preguntó confundido Frederick.

-¡Oye muchacho, esa no es forma de reaccionar a la visita de una chica!- Dijo el señor.

-¡Es que me sorprendió! Se supone que los planes eran mañana, no hoy…- Dijo Frederick.

-¿De qué hablas? ¡Claramente eran hoy!- Respondió Anne.

-No, estoy seguro que eran para mañana- Dijo Frederick.

Anne, molesta sacó una libreta de su bolso, abrió una página de la libreta y se la mostró a Frederick.

-¿Qué dice aquí?- Preguntó Anne.

-Veamos…ir a la feria con Frederick…Martes…Hmm ya veo- Dijo Frederick.

-¿Lo ves? Te dije que era hoy- Dijo Anne alardeando su victoria.

-Perdona que te desilusione, pero te equivocaste de día- Dijo Frederick mientras sacaba su celular.

-¿De qué estás hablando?- Preguntó Anne.

-De esto- Dijo Frederick mostrándole la pantalla del celular.

Anne se quedó sin palabras.

-Solo para aclararlo, la fecha dice 23, ¿Qué día es hoy? 22. Caso cerrado- Dijo Frederick.

-Lo…a…anoté mal…- Dijo Anne en shock.

Durante unos segundos ninguno de los dos dijo una sola palabra, el ambiente había pasado de una discusión ardiente a un silencio incomodo en el cual no sabían que hacer.

-Muchacho, entra a la casa a darte un baño y prepárate para salir con ella- Dijo Brent.

-Pe…pero el examen…- Dijo Frederick.

-No te preocupes por eso, lo podemos terminar otro día. Además, creo que un poco de aire fresco te ayudará a pensar mejor en cómo solucionar ese problema- Dijo Brent dándole una palmada en la espalda a Frederick.

Frederick entró a la casa, pero no sin darle un último vistazo al coche de una manera intimidante, como si estuviera tratando de amenazar con su regreso a la máquina.

Brent invitó a pasar adentro de la casa a Anne para esperar a Frederick ya que la temperatura comenzaba a subir afuera.

-¿Un vaso de agua?- Pregunto Brent mientras sacaba una lata de cerveza del refrigerador.

-Por favor- Respondió Anne.

Después de servirle el vaso con agua, Brent se sentó en una de las sillas de la mesa circular que tenían en la cocina junto con Anne.

-Ahhh, como pasa el tiempo. Pareciera ayer que ustedes dos jugaban en el arenero del parque- Dijo Brent.

-¡Y mírense ahora, a unas semanas de graduarse de la preparatoria!- Agregó Brent riéndose.

-Definitivamente desearía volver a ser joven, al menos si volviera a tener su edad podría darle un buen puñetazo a mi hermano de parte del muchacho - Dijo Brent tomando lo que restaba de la lata de cerveza de golpe.

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