La hermandad de hierro: Lazos de acero (IV)

Después de haber aceptado la propuesta del joven Eidan, el profesor Arnest comenzó a hacer los preparativos para iniciar con la educación del chico de manera inmediata.

-Entonces... ¿cuál es su plan, profesor?- Preguntó Eidan.

-Por lo pronto, ir a otra ciudad- Respondió Arnest.

-¿Eh? ¿Se va a ir de esta ciudad?- Preguntó Eidan.

-No, no me voy a ir. Nos vamos a ir- Respondió Arnest.

-¿De qué está hablando? ¡Sé que le dije que dejaría atrás mi vida como ladrón, pero afuera hay gente que me necesita! ¡Gente que dejé atrás debido a un error!- Gritó Eidan.

-¿Debo recordarte el pacto?- Preguntó Arnest.

-Mghghgh- Eidan apretó los dientes y las manos frustrado.

-Joven Eidan, ¿De casualidad recuerdas lo que te dije en cuanto te levantaste?- Preguntó Arnest.

-¿Qué parte?- Preguntó Eidan molesto.

-Sobre cuánto tiempo estuviste dormido- Respondió Arnest.

Eidan se sorprendió al momento de escuchar las palabras del profesor.

-Un...año y medio ¿cierto?- Dijo Eidan.

-Así es. Un año y medio. Un año y medio en el cual desapareciste de esta ciudad y lo único que queda de ti es una tumba sin nombre. ¿Tienes la confianza de que tus amigos lograron sobrevivir sin tu ayuda durante este tiempo o que no te creen muerto?- Dijo Arnest.

-¡Aun así tengo que verificar que al menos siguen con vida!- Gritó Eidan.

-Hmm, si tanto es tu deseo por ver su estado supongo que puedo ayudarte- Dijo Arnest.

-¡¿En serio?!- Gritó Eidan.

-Si, en serio. Pero no serás tú quien los busque, tu brazo llamaría demasiado la atención en esta ciudad- Dijo Arnest.

-¿Entonces quién?- Preguntó Eidan.

-Un amigo mío puede ayudarte, pero necesitará algo que tenga la esencia de tus compañeros. ¿Nada de lo que traías aquél día está relacionado con ellos? - Dijo Arnest mientras acomodaba los objetos que Eidan había tenido encima el día del castigo público.

Eidan comenzó a buscar desesperadamente entre sus cosas con la esperanza de encontrar algo que estuviera relacionado con sus compañeros.

-¡Aquí está!- Gritó Eidan emocionado.

-¿Un pedazo de tela?- Preguntó Arnest.

-Es un pañuelo que mi compañera Emily me regaló dos días antes de que me atraparan- Respondió Eidan.

-Creo que eso será suficiente para encontrarla. ¿Tienes algo para los demás?- Preguntó Arnest.

-No tengo nada más, pero siempre han estado juntos así que si encuentran a Emily estoy seguro que el resto estará junto a ella- Respondió Eidan.

-Entonces tomaré prestado el pañuelo- Dijo Arnest agarrando el pedazo de tela.

El profesor entró en una de las 4 puertas de la habitación y cerró tras entrar. Pocos minutos después volvió sin el pañuelo.

-Le he entregado el pañuelo al rastreador, deberíamos tener noticias de ella en unos días- Dijo Arnest.

-¿Y cómo fue qu- Eidan intentó preguntarle a Arnest sobre el método de entrega rápido, pero fue interrumpido por él.

-Todas tus dudas las solucionaré en cuanto estemos en mi laboratorio principal, localizado en la ciudad a la que viajaremos- Dijo Arnest mientras acomodaba unas cosas en la habitación.

-¿Eh? ¿Y la respuesta del rastreador?- Preguntó Eidan confundido.

-La distancia no afecta el tiempo de la respuesta- Respondió Arnest, quien seguía moviendo cosas en la habitación.

-Oh. Que conveniente- Contestó Eidan.

-Así es. El poder de la magia lo puede casi todo- Dijo Arnest mientras se limpiaba las manos de polvo.

-Ahora recomendaría pegar tu cuerpo lo más que puedas al suelo, no querrás estar parado cuando active el mecanismo de traslación- Agregó Arnest mientras ponía sus manos en el suelo, justo en el centro de la habitación.

-¿Mecanismo de qué?- Preguntó Eidan.

Una luz brillante de color azul salió del lugar donde el profesor Arnest había puesto sus manos y comenzó a engullir todo lo que estaba dentro del lugar.

-¡¿Profesor, que rayos está pasando?!- Gritó Eidan al ver que la luz se extendía rápidamente por todo el suelo del cuarto.

-¡Magia!- Gritó Arnest.

Antes de que pudiera decir algo más Eidan, la luz envolvió toda la habitación y desaparecieron del lugar.


Comentarios

Entradas populares