La hermandad de hierro: Lazos de acero (III)

Unos días después, en el edificio donde vivía aquel señor...

El chico que había sido castigado abrió los ojos. Lo primero que notó es que estaba amarrado a una mesa y conectado a unos aparatos extraños.

-¿No estoy muerto?- Pensó el chico.

Inmediatamente hubo una respuesta por parte de un señor que estaba sentado leyendo unos planos.

-Si te estas preguntando sobre tu estado actual entre la vida y la muerte yo te puedo dar una respuesta- Dijo el señor.

-Tu yo de hace unos días está muerto, le he hecho un entierro y todo. Tu yo de ahora está vivo...por lo pronto- Agregó levantándose bruscamente de la silla donde estaba leyendo y sacó una jeringa de la bata que llevaba puesta.

-Si despiertas de nuevo, te contaré todo lo que está pasando- Dijo el señor mientras le inyectaba el extraño liquido al chico en el brazo.

El chico cayó en un profundo sueño, un sueño donde sentía que estaba flotando dentro de un líquido pero, por alguna razón podía respirar.

Sin saber cuánto tiempo pasaba, el chico se quedó durmiendo.

Sin embargo el tiempo llegó y volvió a abrir los ojos.

-Bienvenido de vuelta, por un momento creí que no despertarías. Preocupado estuve durante un tiempo, si señor- Dijo el señor mientras comenzaba a apagar varios aparatos alrededor del chico.

Con dificultad para moverse el chico trató de sentarse.

-¿Que rayos...?- Pensó el chico al darse cuenta que en su brazo derecho había en efecto, un brazo.

No era un brazo normal, estaba hecho de metal como una máquina y además lo podía mover.

El chico, asombrado miró al señor con una expresión de curiosidad buscando una explicación.

-Una promesa es una promesa. Despertaste, así que mereces una respuesta a esta situación- Dijo el señor

-¡Felicidades! Eres la primera persona en esta ciudad y espero el mundo en poseer un brazo mecánico- Agregó el señor emocionadamente.

-¿Brazo...mecánico?- Preguntó el chico.

-Así es, uní tu cerebro y tu nuevo brazo con la ayuda de mi magia- Dijo el señor.

-¿Magia? ¿Quién...es usted?- Preguntó el chico nuevamente.

-¡Buena pregunta chico! Me conocen bajo muchos nombres, pero mi verdadero nombre es Arnest Von Einzbern. Soy un científico que se dedica a la investigación de la compatibilidad humano-máquina- Respondió el señor.

-¿Arnest Vonaice Bern?-

-¡Profesor Arnest Von Einzbern! ¡No lo olvides! Como soy un hombre dedicado a la ciencia, el título es necesario- Dijo el señor.

-Profesor...Arnest... ¿Podría explicarme como es que sigo con vida?- Preguntó el chico.

-¿Sabes algo de magia?- Preguntó Arnest.

-No- Respondió el chico.

-Entonces no lo entenderías aunque te lo explicara- Dijo Arnest.

-¿Y qué sucedería si le dijera que quiero ser su aprendiz?- Preguntó el chico.

-Diría que es imposible. Para empezar ¿Sabes leer y escribir?- Preguntó Arnest.

-Si- Respondió el chico.

-¿Lo ves? Si ni siquiera puedes...espera... ¿Qué?- Arnest se había sorprendido por la respuesta del chico.

-No fui un niño de la calle toda mi vida, aunque si la mayoría de ella- Respondió el chico

-Profesor... ¿Se dio cuenta de la gran cantidad de gente que fue a ver mi castigo público?- Preguntó el chico.

-Claro, una cantidad tan inusual de gente no es fácil de olvidar- Respondió Arnest.

-¿No le pareció exageradamente grande para un simple ladrón de comida?- Preguntó el chico.

-Ahora que lo mencionas...-Dijo Arnest.

Las palabras del chico habían dejado pensativo al profesor.

-Durante una década entera he estado robando para sobrevivir, al inicio solo robaba comida., pero algo me faltaba, algo que le diera variedad a mi vida, algo que me sacara de la rutina de despertar, robar la comida del día y dormir...- Dijo el chico.

-Ese algo era conocimiento ¿Verdad?- Dijo Arnest.

-Así es. Comencé a robar libros de diferentes temas para poder estudiarlos y tener un futuro...un futuro que mis padres no me pudieron dar...- Dijo el chico.

-...-

-Como se podría imaginar me volví famoso en el mundo de los ladrones. Habiendo cometido solo dos errores cuando aún comenzaba y mis movimientos eran lentos y sin dirección, el miedo de morir me hizo más fuerte mentalmente y comencé a planear con días de anticipación mis robos y rutas de escape- Agregó el chico.

-Si eres tan listo ¿Cómo fue que te atraparon una tercera vez?- Preguntó Arnest.

-Cometí 2 errores. Aunque ambos eran necesarios...- Respondió el chico.

-¿Necesarios?- Preguntó el profesor.

-Podré ser un ladrón, pero no soy un asesino. En mi último robo, la hija del señor que vivía en la casa me vio. Pude haberla silenciado fácilmente, pero no lo hice. Solo escapé. Y por eso terminé así- Dijo el chico

-¿Y el segundo?- Preguntó Arnest

-Ayer cuando robaba un puesto de comida escuché un grito de auxilio. Uno de mis compañeros iba a ser capturado, así que salí a ayudarlo y perdí la comida que había robado en el proceso. Todo eso causó que en el robo de hoy, yo no estuviera en buena forma...- Respondió el chico.

-Siendo tan hábil y robando por tanto tiempo. ¿Cómo es que nunca he escuchado de ti?- Preguntó Arnest.

-Oh, estoy seguro que lo hizo... ¿Ha escuchado sobre "Niebla" verdad?- Dijo el chico.

-¡¿Niebla?!- Gritó Arnest.

-Si necesita pruebas puedo decirle donde tengo guardado todo lo que he robado, estoy seguro que esos libros podrían servirle- Dijo el chico.

-No será necesario, te creo- Dijo Arnest.

-De cualquier manera, usted me salvó la vida. Además creo recordar cierto contrato que hicimos antes de que me desmayara...- Dijo el chico.

El profesor parecía indeciso sobre tomar como aprendiz al chico que había salvado después de escuchar la historia detrás de él.

-Dime una cosa más chico... ¿tienes un nombre?- Preguntó Arnest.

-Creí que nunca lo preguntaría, mi nombre es Eidan Mist...- Respondió el chico.

-Muy bien joven Eidan, bienvenido al mundo de la ciencia- Dijo Arnest extendiendo su mano hacia Eidan.

Comentarios

Entradas populares