La hermandad de hierro: Lazos de acero (II)

El chico despertó sin tener idea de lo que sucedía.

El sonido de la multitud que se había reunido en la plaza principal resonaba en sus oídos.

Inmovilizado, con la mirada perdida y casi sin energía el chico miró al público.

-¡Daremos inicio al castigo público de este chico con acorde a las leyes establecidas por el Rey Leonardo III!- Gritó un soldado que estaba enfrente del chico

-¡Mediante mi poder como juez, las denuncias de los ciudadanos y el número de marcas en tu brazo por crímenes pasados, yo te sentencio la amputación de tu brazo derecho!- Anunció un soldado

Siendo una actividad con opiniones mezcladas entre los ciudadanos algunos gritaban para que el ejecutor se diera prisa y otros se alejaban del lugar lo más rápido posible. Sin embargo, el día de hoy el público parecía estar más emocionado de lo normal.

-Vaya, vaya. Parece que el chico tiene reputación como ladrón, hace tiempo que no había tanta gente en un castigo de este tipo- Dijo el soldado que preparaba la guillotina

-No quiero morir...no quiero...morir- Repetía el chico segundos antes de que el soldado soltara la guillotina

Finalmente llegó el momento, no se le concedieron últimas palabras al chico ya que no era una ejecución en regla.

-¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah!-

Un grito se escuchó en toda la plaza.

El chico se retorcía de dolor mientras sangraba por el brazo en grandes cantidades.

El público comenzó a aplaudir. Los soldados dieron por terminado el castigo.

-No es una escena muy agradable a la vista- Dijo un señor mientras se hacía paso entre la gente

El chico seguía retorciéndose de dolor en el suelo.

Aquel señor se quedó observando al chico.

-Me parece asombroso que no se haya desmayado, generalmente la gente común ya estaría en shock por la herida- Dijo

El chico que seguía sufriendo vio al señor e inmediatamente lo reconoció

-Q...guh...que...aghhh...quieres- Dijo el chico

-Sucede que escuché lo que dijiste antes de la ejecución y que incidentalmente necesito una persona sin un brazo- Respondió el señor

-¿No te interesaría volver a iniciar tu vida?- Preguntó el señor

-Si pudiera...guhh...ya lo habría...kgg...hecho- Respondió el chico

-Pues no sueñes más, si aceptas mi propuesta no tendrás que preocuparte por estar en esta situación nunca más- Dijo el señor

-Haz...ghh...lo que quieras...aaghh...llévate mi alma...si debes- Dijo el chico

-No me asocies con demonios o ese tipo de monstruos. Soy un científico, lo único que necesito es tu brazo derecho- Respondió el señor molesto

El chico por fin se desmayó.

-Supongo que tenemos un trato- Dijo el señor


Dicho esto, levantó el cuerpo del chico y, bajo la excusa de darle un entierro apropiado se lo llevó al edificio.

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